La calma perdida.

“Un día, sin motivo ni aviso, me sentí aterrorizado. Tenía tanto miedo que pensé que iba a morir. El corazón me palpitaba y la cabeza me daba vueltas. Tenía estos síntomas cada dos semanas. Pensé que me estaba volviendo loco”.

Son muchas las personas que a diario sufren algo parecido, de inicio súbito llega el ataque, en ocasiones se auto limita, pero en otras es necesario correr en busca de ayuda médica.  Al llegar al hospital no se detecta causa física que explique lo ocurrido y de manera despectiva les dicen “es psicológico lo que usted tiene”.  Los ataques de pánico se presentan en una de cada 30 personas, por lo que son un malestar “psicológico” bastante frecuente.  Tienen un origen neuroquímico, disfunción neuronal que desencadena el cuadro desadaptativo.  

Las personas con trastorno de pánico tienen repentinos y repetidos ataques de miedo que duran varios minutos, pero a veces los síntomas pueden durar más tiempo.  Estos se llaman ataques de pánico. Los ataques de pánico se caracterizan por tener temor a cierto desastre o miedo a perder el control. Una persona también puede tener una reacción física fuerte. Esta reacción se puede sentir como un ataque al corazón. Los ataques de pánico pueden ocurrir en cualquier momento y muchas personas se preocupan por y tienen pavor a la posibilidad de tener otro ataque.

Una persona con trastorno de pánico puede desanimarse y sentirse avergonzada porque no puede realizar rutinas normales como ir a una tienda o conducir un automóvil. El tener trastorno de pánico también puede interferir con la escuela o el trabajo.

Las personas con trastorno de pánico presentan los siguientes síntomas psicológicos: Repentinos y repetidos ataques de miedo. La sensación de estar fuera de control durante un ataque de pánico. La sensación de que las cosas no son reales. Una preocupación intensa sobre cuándo ocurrirá el próximo ataque. Agorafobia se describe el término que se caracteriza por un temor  o necesidad de evitar lugares donde anteriormente han ocurrido ataques de pánico, pues aparece ansiedad anticipatoria como mecanismo de defensa para disminuir la posibilidad de otro episodio.

Además presentan síntomas físicos que incluyen: Latidos fuertes del corazón, sudor, debilidad, desmayos, o mareos, sensación de acaloramiento o escalofríos, hormigueo o adormecimiento en las manos, dolor en el pecho, sensación de náuseas o dolor de estómago.

 

Los medicamentos pueden ayudar a reducir la gravedad y frecuencia de los ataques de pánico, pero puede que tarden varias semanas en comenzar a funcionar. Un médico psiquiatra es el indicado para recetar estos medicamentos. Se utilizan distintos tipos de fármacos para tratar el trastorno de pánico. Hay antidepresivos, medicamentos ansiolíticos (pastillas para la ansiedad/nervios), y betabloqueantes.

La edad de inicio se encuentra alrededor de los 25-30 años, siendo más frecuente en mujeres.  La mayoría de los pacientes antes del diagnostico ya han sido valorados y multi-tratados por otros especialistas en búsqueda de alguna causa física. El diagnostico adecuado puede demorar hasta 5 años, en muchas ocasiones por ignorancia de los médicos y en otra gran parte por miedo de los pacientes a ser estigmatizados como pacientes psiquiátricos.

El diagnostico temprano es crucial, para evitar estudios y exámenes costosos, innecesarios y poder iniciar el tratamiento para evitar que se vuelva crónica el pánico. Cuando la enfermedad no se atiende puede ocasionar grandes gastos al paciente y a la familia por la disfuncionalidad laboral y los costos adicionales en tratamientos inútiles.

Está relacionado con otros trastornos psiquiátricos como: Depresión, fobia social, personalidad evitativa, trastorno obsesivo compulsivo y con el abuso de sustancias. También está relacionado con otras enfermedades físicas habituales como migrañas, colitis, gastritis e hipertensión arterial.

Es probable que conozca a alguien que padezca esta situación, incluso que usted mismo lo haya sentido y se sienta identificado, por lo común que se ha vuelto se tolera de forma incomprensible este malestar, siendo que no es necesario, existen tratamientos para controlar y curar los trastornos de pánico, solo tiene que vencer los prejuicios, armarse de valor y buscar al psiquiatra que le inspire confianza, para juntos iniciar la búsqueda de la calma perdida.

Dr. Esteban Braham  

La obsesión por ser padres.

Antes de meterme en materia quiero aclarar que el deseo natural de ser madre no se considera obsesión, ya que existe un instinto normal que nos impulsa a planear y concebir a un nuevo miembro de la familia, este deseo no se considera obsesión.

Por otro lado definiendo la obsesión por quedar embarazada se caracteriza por una serie de pensamientos intrusivos y constantes relacionados con el deseo de estar embarazada, ocasionando una serie de conductas para atender a dichos pensamientos, dichas conductas pueden consumir gran cantidad de esfuerzo y tiempo todos los días.  Estos síntomas ocasionarán disfunción en alguna de las áreas vitales de la pareja, tales como: problemas maritales, laborales, sociales y económicos.

Un pensamiento intrusivo es aquel que interrumpe bruscamente el curso cognitivo de la persona, es como si esa idea secuestrara súbitamente el contenido del pensamiento.  Esas ideas estarán relacionadas con el deseo de quedar embarazada, fantaseando, planeando e investigando nuevas formas para poder lograrlo.  Pueden invertir mucho tiempo en estas acciones, tiempo que diariamente sería necesario para realizar sus otras actividades, ocasionando la antes mencionada disfunción.

Pueden ser múltiples las causas que generan este desequilibrio, así que describiré las más comunes que he encontrado: 1.-  Idealización del rol de madre – Me refiero en este caso a una situación en la que por una influencia familiar o social, la madre siente que la única forma de realizarse como mujer es por medio de la maternidad, reforzada dicha idea por otros miembros de la familia. 2.- Presión socio-cultural- En este caso es la sociedad la que presiona y estigmatiza a las parejas que aún no cuentan con la dicha de estar esperando bebe, incluso las críticas de amigos y familiares pueden generar trastornos de ansiedad y/o depresión de la mujer.  3.- Suplir la pérdida de otro hijo – Después de un aborto, una perdida perinatal o la muerte de un hijo ya nacido, es de esperar que exista un duelo de manera normal, sin embargo los padres pueden generar una obsesión por volver a estar embarazados, en muchas ocasiones con el objetivo de llenar un hueco inconsciente que se siente en el alma.

Es importante que cuando exista dificultad para concebir un bebe, se busque a un especialista para que se descarten causas físicas por las cuales no se ha logrado el objetivo.  Ya que se hayan realizado las preguntas y los estudios pertinentes que excluyan la posibilidad de alguna enfermedad, es necesario hacer una evaluación psicológica para descartar que no sea un trastorno de ansiedad o depresión los que están obstaculizando la fecundación.

La depresión y la ansiedad nos hablan de una disfunción neuro-hormonal que puede llegar a influir en la fertilidad de la mujer, generando un círculo vicioso al aumentar los sentimientos estresantes cada vez que se interpreta como fracaso la llegada de la menstruación, ocasionando que se aumenten las dificultades para concebir.  Incluso se puede llegar a generar un embarazo psicológico.

El embarazo psicológico aparece en dos situaciones opuestas: cuando la mujer tiene muchas ganas de tener un hijo o cuando existe una fobia a quedarse embarazada. En los dos casos, la mente se impone al cuerpo. Bajo el efecto del miedo o el deseo de ser madre, las hormonas se descontrolan, y, con ellas, el funcionamiento de los ovarios. Estos desajustes provocan la mayoría de las manifestaciones clínicas de una verdadera gestación e incluso algunas pacientes dan positivo en las pruebas de embarazo.

El deseo de ser madre/padre es sin duda un sentimiento muy noble y hermoso, sobre todo cuando ya se sabe lo que esas pequeñas personas aportan a la familia.  Sin embargo la vida y la muerte son situaciones que no podemos controlar, necesitamos ser agradecidos con lo que tenemos y tener fe para cumplir nuestras expectativas, pero saber que no tenemos la última palabra.  La obsesión por quedar embarazada es un trastorno que se puede y se necesita atender psicológicamente, lo que puede aumentar las probabilidades de éxito para la futura gestación, pues al disminuir los pensamientos estresantes el sistema neuro endocrino funcionara mejor y aumentarán las posibilidades de tener la tan esperada noticia.

Tener hijos es algo indispensable para que podamos subsistir como especie, es por eso que de manera innata tenemos este instinto. Pero también es necesario crear el nido antes de que los hijos lleguen, eso incluye fortalecer la psique como padres, madurar y mejorar el manejo emocional. Así que cualquier pareja que quiera vivir la increíble experiencia de la maternidad/paternidad está invitada a resolver sus miedos y carencias antes de serlos, más aun cuando ya existan datos de que existe algún trastorno emocional, que puede ser tratado, siendo los más beneficiados los hermosos hijos que algún día tendremos.

Dr. Esteban Braham

Virtudes anti-drogas

Es conocimiento de la ciencia que en ocasiones algunas estrategias para abordar problemas de salud terminan siendo un completo fracaso.  Tal fue el caso de la gran campaña publicitaria realizada en España para fomentar el uso del preservativo, con el objetivo de disminuir las enfermedades de transmisión sexual y los embarazos en adolescentes; se desplegaron anuncios, posters, comerciales y se regalaron condones en las calles, y sin embargo los números en lugar de disminuir. . .  aumentaron.  Gracias a esas caídas podemos ver en retrospectiva y entender donde estuvo el error, en mi opinión radico en dirigir la atención en prevenir la posible infección usando un condón, dando por hecho que la promiscuidad es innata al comportamiento humano, fue aceptar que el instinto del mono desnudo era más fuerte que su voluntad o su razón.

Esto mismo pasa con el tema de las adicciones, donde la mayoría de las campañas están dirigidas a crear miedo a las consecuencias, pocas son las estrategias que van dirigidas a fomentar la voluntad e inteligencia como pilares de un consumo responsable.  Todos los seres humanos poseemos virtudes que nos llenan de dignidad, la dignidad de ser humanos, somos la especie dominante del planeta, capaz de crear y organizar lo necesario para sobrevivir y sin embargo no se nos considera dignos de poder dominar nuestras propias pulsiones.

La adolescencia es un momento vulnerable para caer en alguna adicción, no solamente por que el chico busca pertenecer a algún grupo o por la gran curiosidad que tienen por sentir nuevas experiencias, los jóvenes están desprotegidos pues su juicio está en formación y sus emociones en plena maduración.  Eso no quiere decir que sean discapacitados de la voluntad y la razón, pero se encuentran necesitados de guía para poder crear un criterio maduro, buscan ejemplos a seguir para saber cómo resistir las tentaciones que se les presentan. Me parece criminal que las campañas lleven implícito el mensaje que los jóvenes no pueden controlarse y caerán en el alcohol y en el sexo con facilidad. ¡Por supuesto que caerán! Sobretodo si les recordamos cada día de su existencia que no tienen lo necesario para resistir, ni mucho menos les enseñamos cual es el camino  para usar la voluntad y decir ¡NO QUIERO!

En la adolescencia el sistema neuronal encargado de las emociones se encuentra en pleno desarrollo, es por eso que en esta edad presentan tantos cambios de humor y una sensación de no ser comprendidos, ya que ellos mismo se sienten extraños por los cambios que se están realizando en lo profundo de su cerebro.  Por tal motivo, las drogas hacen mucho daño en esta edad, pues se instalan como algo importante y necesario del sistema emocional, con la sensación de placer que la sustancia ocasiona, secuestrará la capacidad de sentir motivación, atrapando su voluntad e inteligencia en el consumo compulsivo.

Existen una gran diversidad de sustancias que ocasionan daño al cerebro, que con el consumo constante generarán disfunción de las áreas de vida del joven.  Las drogas más usadas en un principio son el tabaco, el alcohol y la marihuana, todas ellas cuentan con potencial adictivo y daños directos a la salud física y mental.  En una etapa avanzada estas sustancias son la puerta para buscar sensaciones más fuertes y se puede llegar a cambiar a cocaína, metanfetaminas, heroína, hongos y hasta solventes; las anteriores generan un daño mucho mayor al cerebro y un cambio en el comportamiento del menor, aumentando la irritabilidad e impulsividad, perdiendo interés en actividades que se hacían previamente y paulatinamente dedicarán cada vez más tiempo y esfuerzo en saciar el deseo de consumo.

Como padres necesitamos estar cerca de nuestros hijos y desde temprana edad enseñarles a pensar las consecuencias de sus actos (a su nivel) y ejercitar la voluntad para poder resistir tentaciones, siempre explicando el por qué de las cosas con lenguaje adecuado para su edad. Cuando lleguen a la pubertad podremos tocar el tema de las adicciones y el sexo abiertamente, analizar juntos cuales son los riesgos y consecuencias, aconsejar que hacer en situaciones hipotéticas y reforzar que cuentan con nosotros para pedir consejo.

Son libros enteros los que se pueden escribir con este tema, mas sin embargo el día de hoy quiero hacer énfasis en las virtudes con las que todos los seres humanos contamos.  Recordemos que somos libres de tomar nuestras decisiones y aceptar sus consecuencias. Tenemos voluntad para poder resistir las tentaciones y buscar nuestras metas. Somos inteligentes para poder reconocer que las adicciones atacan directamente nuestra dignidad humana y nos alejan de nuestros sueños.  Aceptemos nuestra condición humana y hagamos frente con determinación a las adicciones que se han creado para controlarnos, seamos dignos de habitar nuestros cuerpos y volemos hacia la reconstrucción de nuestra sociedad, seamos lo que estamos destinados a ser.

Dr. Esteban Braham (consultoriaonline.com.mx)

Hollywood se equivoca

Una maestra que tuve en la facultad nos repetía con frecuencia: “Somos lo que comemos” refiriéndose a que la salud física estaba muy relacionada con la alimentación que tuviera el paciente.  Los estímulos visuales que recibimos alimentan nuestra psique, así como la comida lo hace con nuestro cuerpo.  Es por eso mismo que los medios visuales de comunicación forman una indudable fuerza de opinión en la sociedad actual.  Lo que sale en la cajita mágica es ley para los usuarios frecuentes, alimento a base de ideas fantásticas, irreales y dramáticas, saldrán a la calle con temores infundados y creencias sembradas.

De la misma forma la imagen del psiquiatra se ha vista manipulada por los medios, usando el tabú que nos rodea para exagerar y crear una serie de historias y relatos por demás taquilleros.  Aunque estén muy lejos de la realidad, esta imagen falsa presentada cotidianamente en los programas, afecta en gran medida el uso oportuno de la salud mental cuando es necesaria.  Es por eso que a continuación quiero analizar los estereotipos clásicos del psiquiatra usados en la TV.

En la película “El silencio de los inocentes” se representa el estereotipo del psiquiatra homicida. Un galeno frio, seductor y muy inteligente que logra jugar con las mentes de sus acusadores y salirse con la suya.  Es común que en las películas usen la imagen del psiquiatra para representar alguien con bajos instintos, agresividad reprimida que se manifiesta con el homicidio serial.  Más fantástico y fuera de la realidad no puede ser, pues los psiquiatras por lo general somos personas tranquilas, que la sangre no nos gusta, es por eso que no fuimos cirujanos ni urgenciologos, por el contrario disfrutamos de un día de trabajo tranquilo y sin tantas emociones fuertes.

Un rol muy común usado en varias películas como: “Mr. Jones o El príncipe de las mareas” es el del psiquiatra que se enamora de su paciente, o peor aun que seduce a su paciente.  No podemos negar que seguimos siendo personas y no dudo que haya alguna historia similar en la que el paciente se enamora de su médico o viceversa, pero de que se llegue a consumar una tórrida historia de amor creo que las posibilidades son casi nulas.  Además, cualquier medico necesita tener los pensamientos ocupados en llegar a un diagnostico y tratamiento adecuado, lo que disminuye mucho la posibilidad de ver a las/los pacientes como posibles conquistas; cuando un paciente intenta seducir al medico la acción ética a seguir es pasar al paciente con algún colega antes de que se compliquen las cosas.

Un personaje más oscuro se muestra en películas donde se maximiza la idea del psiquiatra como un sádico, que busca realizar procedimientos dolorosos y absurdos a sus pacientes.  En estas películas exhiben una realidad muy distorsionada.  Hospitales tenebrosos, personal violento y psiquiatras deshumanizados.  Este en especial me hace enojar mucho, pues además de encontrarse muy lejos de la realidad, difama a los muchos trabajadores de la salud mental que han estudiado años y tienen vocación para tratar a personas que se encuentran muy necesitadas.  Es muy difícil trabajar en un Hospital Psiquiátrico, y los que lo hacemos dejamos el corazón para dar la atención cálida y respetuosa que se merece cualquier ser humano.   

Hay otras películas que dejan claro que el psiquiatra es un profesional de la salud, comprometido con el paciente y con lograr una mejoría de los síntomas, incluso investigando más de la cuenta, usando horas extra y preocupándose por la dignidad humana de su paciente.

Existe hoy en día un gran miedo por acudir a consulta con el psiquiatra, no dudo que en parte han sido alimentadas por las series y películas antes criticadas.  Podría contar infinidad de pacientes que se excusan ante mi diciendo: “ya va a pensar que estoy loco”, cuando realmente están hablando de sus propios temores y prejuicios.  Para nosotros ustedes los que acuden buscando nuestra ayuda, son personas necesitadas, muchas veces perdidos y desorientados, que desean sentirse escuchados y confortados por nosotros.  Los prejuicios de la sociedad ocasionan que tarden en buscar la atención, puedo decir con orgullo que la mayoría de mis pacientes sale con una idea diferente de lo que han visto en los medios.

La mejor publicidad es el ejemplo, trabajar con profesionalismo y ética, comprometidos a dar escucha activa, comprensión y tratamientos asertivos.   Los psiquiatras hoy en día remamos contra corriente, luchando arduamente por promover una salud mental social tan deteriorada; algunos colegas incluso se han cansado y han bajado los brazos, es verdad que es mucho el trabajo, pocos los apoyos y abundantes las críticas, pero eso no tiene que detener nuestra vocación de servicio, sabemos cuáles son las causas por las que nuestra sociedad está enferma, digamos ¡BASTA¡ Unamos la voz, afinemos esfuerzos, seamos creativos y afrontemos la realidad . . . tenemos una misión por delante, reto que solo juntos podremos salir victoriosos, por el beneficio de tanta gente necesitada, vale la pena arrojarnos al temido vacio de romper paradigmas, dejar de ser médicos de cuerpos y convertirnos en médicos del alma.

Dr. Braham

¿Niños problema o Niños con problemas?

Las especies animales en las que el macho permanece junto con la hembra para compartir las responsabilidades de la cría, son las que tienen muchas adversidades por vencer desde el nacimiento hasta la vida adulta. Los pingüinos emperador, las nutrias, los búhos, el lobo gris, el antílope africano, entre otros, comparten la crianza de sus pequeños hasta que son aptos para sobrevivir solos.

Al nacer los seres humanos somos completamente inmaduros en nuestro sistema nervioso e inmunológico, tardamos muchos años en lograr ser autónomos. Los hijos llegan a una familia por una razón, no solo por una moda social que busca crear parejas que críen a los niños, es un concepto mucho más grande y poderoso por el cual la raza humana necesita formar comunidades, núcleos sociales en los cuales se apoyen los unos a los otros. Por tal motivo es necesario y vital que los padres permanezcan unidos para formar una plataforma segura donde los hijos crezcan y se desarrollen en plenitud.

Un fenómeno de las últimas décadas ha sido la desintegración familiar, se ha perdido el concepto acerca de lo indisoluble del matrimonio, aumentando los divorcios no ha disminuido el problema de violencia domestica, por el contrario ha aumentado, pues niños que crecen en familias disfuncionales podrían tener dificultad para formar una pareja estable en el futuro. Cuando la plataforma de seguridad y confianza donde los hijos pretenden crecer, no es más que un manojo de nervios, gritos e inmadurez, los niños desarrollarán conductas defensivas ante tal incertidumbre. Un gran número de ellos se volverá “maduro” antes de tiempo por necesidad, invertirá el rol de padre-hijo con sus progenitores e incluso asumirá el cargo de criar a sus hermanos. Otros niños desarrollarán conductas en protesta ante la falta de estabilidad del hogar, estas conductas pueden evolucionar hasta convertirse en un Trastorno del comportamiento.

Cuando hablamos de Trastornos de conducta nos referimos a una serie de comportamientos que ocasionan un desarrollo anormal y disfuncional del menor. Un tipo de conducta que caracteriza a estos trastornos se denomina Conducta Disruptiva, debido a que su presencia implica la interrupción o desajuste en el desarrollo del niño, imposibilitándolo para crear y mantener relaciones sociales saludables, tanto con adultos como con sus pares.

Otro tipo de conducta que habitualmente presente en niños y adolescentes con este trastorno es la Conducta Negativista, se caracteriza por desafiar los mandatos de los padres u otra autoridad, mostrándose obstinado a realizar sus deseos sin aceptar explicaciones externas.

Los factores de riesgo ambientales para que los niños y adolescentes desarrollen trastornos de conducta son: Negligencia emocional de los padres o cuidadores, divorcio, violencia intrafamiliar, adicciones o conducta delictiva de alguno de los progenitores, inmadurez emocional de los padres, dificultad o fracaso escolar, coeficiente intelectual bajo del niño, educación violenta con inversión de roles padres-hijos y la desnutrición infantil.

Los síntomas de los trastornos de conducta los dividiremos en 4 grupos para su mejor entendimiento:

1.- Comportamientos agresivos: Peleas, uso de armas, actos crueles contra animales o personas (bulling), robo con violencia y abuso/violación. 2.- Daño a propiedad ajena: Incendios, romper vidrios, dañar automóviles, daños a la escuela. 3.- Fraudes o robos: Mentiras, timos, falsificaciones, hurto, robo a tiendas y romper compromisos para sacar provecho. 4.- Violación en las normas: Pintas, fugas, ausentismo laboral/escolar y erotización inapropiada para la edad en desarrollo.

Es importante hacer mención que en el caso de menores de 4 años la causa es primordialmente negligencia emocional de los padres, por lo que el tratamiento tendrá que ser distinto.

En el caso de detectar que el menor presenta los datos antes descritos es vital acercarse con un experto para poder recibir un tratamiento individual para el menor por medio de terapia de juego, cognitivo-conductual, ocupacional, psicodrama y/o farmacoterapia (según sea necesario). La intervención psicológica de los padres es parte del tratamiento, para que puedan identificar y cambiar los patrones conductuales que han generado la disrupción en el desarrollo de su hijo.

Recordemos que los hijos son el espejo de los padres, por medio de su comportamiento nos evidencian las carencias de sus progenitores, la conducta disruptiva del menor es una llamada de atención, una invitación a la reflexión para interiorizar y enfrentar la infancia no resuelta. Seamos valientes y crezcamos en virtudes para poder brindar un hogar integrado y funcional, es el mejor regalo que les podemos dar a nuestros hijos.

Limites Sanos

En los años que tengo de experiencia he atendido a una gran cantidad de padres que acuden a consulta solicitando ayuda pues sus hijos presentan una conducta problemática.  Me he encontrado diversas situaciones que cuentan con algunos puntos en común.  Frecuentemente  los limites en estas familias no están bien definidos, ocasionando inconsistencias en la educación de los niños o jóvenes.

Los adultos estamos acostumbrados a vivir en una civilización llena de reglas y leyes, gracias a la cantidad de años que llevamos en ella. Sin embargo los menores de edad necesitan que se les guie para comprender este sistema.  Es común que los padres vayan inventando reglas conforme se presentan las situaciones, ocasionando una sensación de injusticia e incomprensión en sus hijos, pues los cambios son dependientes del estado de ánimo de sus padres, cayendo frecuentemente en sanciones exageradas, infinitas y mal especificadas.

La “mala conducta” de los niños y adolescentes nos muestran que en el fondo hay prácticas parentales inadecuadas, creando una relación patológica con los hijos, quienes por medio de su conducta logran sortear la inmadurez de sus padres.

Las Guías Clínicas del Hospital Dr. Juan N. Navarro (Hospital psiquiátrico Infantil) nos ofrecen una alternativa para abordar los problemas de conducta.  Es fundamental que todos los adultos involucrados directamente en la educación del niño participen y estén de acuerdo con la siguiente estrategia.  Por motivos de practicidad me refiero a los padres, pero estoy consciente de que hoy en día existen figuras importantes además de los progenitores.

El primer paso que recomendamos es lograr que los padres se sienten y dediquen un tiempo en igualar criterios, hablar sobre los hijos y las expectativas que tienen de ellos.  De esta plática deberán sacar una lista de conductas esperadas y sus respectivos premios y castigos, en caso de cumplirlas.  En lo personal prefiero que la lista sea lo más clara y breve posible, para no crear un documento confuso y extenso.  Se necesitan tres características básicas en los límites que se escojan para que sean efectivos:

1.- Específicas – Tanto el premio como el castigo tienen que estar bien descritos, sobretodo en la duración del mismo y ser específicos para un tipo de conducta en particular. Es frecuente que los padres mezclen las situaciones, es decir, si el pequeño saco malas calificaciones la sanción ideal sería algo que le ayude a corregir la falta, como por ejemplo: Dedicar mayor tiempo supervisado en el estudio fuera del colegio. Lo más común es que los padres castiguen el juego, las salidas o los amigos, pero esto no sirve para reforzar lo que se necesita, por el contrario solo creará una sensación de injusticia y odio hacia la escuela, ya que por su culpa están privados de sus amigos. Además es probable que no se corrija la falta, pues no se le ofrecieron los medios para hacerlo y si lo logra será gracias al miedo al castigo en muchas ocasiones impulsa a la mentira para evitar consecuencias.

2.- Inmediatas – Es muy importante no dejar pasar tiempo para dar una sanción ya sea positiva o negativa cuando se detecta una conducta descrita con anterioridad, ni tampoco esperar a que se repita la conducta para intervenir.  Los niños no entienden cuando se les acumulan las faltas, ellos interpretan en el momento, y si en ese momento no se le dio lo prometido ni se le reprendió como lo acordado, para ellos es como si nunca existiese.  Basta con un refuerzo de palabra cuando se espera que cumpla con algunas cantidad de días o cantidad de veces de cierto límite, pero inmediatamente por medio de la palabra recordarlo, ya sea felicitando o reforzando.  Me he encontrado con padres que sacan el reglamento cuando están enojados (por razones externas) y aplican retroactivamente todos los castigos que “les debían”, esto genera mucha frustración en los niños y adolescentes.  Imaginémonos como nos sentiríamos si un día nos parara la policía y nos diera 10 multas de golpe argumentando: “todos los días lo veo pasar y hacer alguna infracción, pero no se las di porque estaba ocupado, pero hoy que tengo tiempo se las doy todas juntas”.

3.- Constantes – Independientemente de la situación, la hora o el cansancio de los padres, la sanción deberá ser la misma, para no caer en exageraciones. Es lo que más les cuesta trabajo a los padres de familia y he aquí donde radican los principales problemas, ya que la inconsistencia en sus propias reglas crean un niño que también sea poco cumplido con las mismas. Para tener hijos que respeten nuestras reglas, nosotros mismo debemos ser los primeros en cumplirlas.

Este documento realizado por ambos padres, se transcribirá en un formato grande y atractivo para los niños, y se explicara detalladamente con apertura para llegar a puntos medios. Es recomendable iniciar con un programa de incentivos antes de uno con castigos, mostrarles a los niños que existen maneras de tener beneficios antes que reproches.  

Los problemas de conducta son una llamada de auxilio de los niños, expresando su inseguridad por la falta de contención dentro de casa, al ser pequeños seres humanos en formación no cuentan con la inteligencia emocional para enfrentar el mundo solos, por ello necesitan de sus padres para que les brinden el ambiente ideal, ecuánime, asertivo y confortable para que logren desarrollar al máximos sus potenciales. 

A.B.C.Dislexia

Hace unos meses una querida amiga me llamo muy preocupada ya que en el kínder de su niña de 4 años la alarmaron diciéndole que su hija tenia dislexia, que buscara ayuda para remediar de inmediato el problema, pues podía ocasionarle complicaciones futuras en su desempeño escolar.  Me di a la tarea de tranquilizarla y explicarle que era muy pronto para hacer un diagnostico tan especifico y que la mayoría de las veces son datos normales del proceso de lecto – escritura de los niños.  Desde ese día quede en deuda conmigo mismo para escribir una columna que aclarara un poco sobre el tema.

Como sabemos, dislexia quiere decir alteración del leer. Se la ha llamado también “problema específico para leer” (specific reading disability). Estas denominaciones hacen referencia a la dificultad que tienen algunos niños, adolescentes y también adultos para aprender a leer que va siempre asociada a dificultad para aprender a escribir.

Los llamados síntomas específicos de la dislexia tienen que ver con una integración insuficiente o deficitaria del esquema corporal. Esta imagen tiene función de síntesis básica que une las experiencias corporales y espaciales con experiencias mentales y que, como hoy en día está bien documentado, tiene representación en la mente, dando lugar a alteraciones en las experiencias de espacio y tiempo y en los aprendizajes relacionados, especialmente aquellos que tienen que ver con símbolos, letras y por tanto con el leer y escribir.

Síntomas disléxicos específicos. Se han descrito los siguientes:

Inversiones: Son los más característicos y cuando permanecen, los que suelen inducir a maestros y padres a pensar que a aquel niño tiene algún problema. Se trata de que el niño escribe las letras, los números, las palabras y hasta las frases, en espejo, o sea como su imagen en el espejo. No es raro que niños de 5 y 6 años escriban las letras y los números en espejo, pero en los niños disléxicos estas inversiones perduran y no se corrigen con el aprendizaje habitual.

Omisiones, adiciones, substituciones de letras por sus simétricas o por otras y también inversiones en el orden de las letras o de las sílabas en las palabras. El niño se salta letras al escribir, añade algunas que no corresponden, substituye unas por otras o invierte el orden de las letras o incluso de las sílabas en las palabras.

El grafismo no suele progresar en relación al entrenamiento: se mantiene proporcionalmente infantil y a menudo irregular y desprolijo.  Dificultad para automatizar la lectura y la escritura: Al niño disléxico le cuesta mucho automatizar estas funciones, lo que le hace difícil o imposible utilizarlas como funciones de base al servicio de otras funciones: informarse, comunicar, etc..

Silabeo y dificultad para comprender lo que leen: Éste es uno de los síntomas más perturbadores de la dislexia porque priva al niño de la importantísima fuente de conocimientos y de progreso que es la lectura. El niño suele estancarse en la etapa de silabeo, descifrando palabras y con mucha dificultad para comprender lo que lee. De todos modos es necesario decir enseguida que no hay dos disléxicos iguales2, por el contrario hay muchas diferencias entre ellos: unos leen mecánicamente bien pero no llegan a entender lo que leen, otros leen muy mal, silabean, incluso descifran, pero en cambio comprenden bastante o mucho de lo que leen, otros consiguen la mecánica de la lectura pero no son capaces de escribir y así sucesivamente se dan todas las combinaciones.

Las teorías que nos explican el origen de la dislexia varían dependiendo de la rama que realiza la investigación, así que ha sido revisada por múltiples protocolos que finalizan describiendo posibles causas: Genéticas, Neurológicas, Auditivas, Visuales, Fonológicas, Psicológicas y Pedagógicas. Ninguno de los factores invocados tiene especificidad suficiente, consistencia o aval como para poder ser considerado causa y por tanto todos ellos quedan en la categoría de teorías sobre la dislexia.

De todo lo que se sabe y lo que se ignora sobre la dislexia me gustaría aclarar algunas cuantas para concluir.  Es un diagnostico complicado de realizar y solo lo puede hacer un especialista en el tema.  Hacer juicios ignorantes sobre las capacidades de los niños en su curso de aprendizaje solo llevarán a disminuir el autoestima del pequeño, dañando su confianza para aprender.  Los maestros necesitan aportar un ambiente de confianza y calidez, en caso de sospechar algún problema hablar a solas con los padres y derivar con el especialista sin hacer juicios o pronósticos.

Dr. Esteban Braham (medicodelalma.wordpress.com)

Información: Dra. Eulalia Torras de Bea