¿En qué idioma te hablo amor?

Para continuar con este febrero de los enamorados quiero continuar escribiendo sobre los conceptos básicos de una pareja exitosa.  Es bien sabido que la comunicación es un principio fundamental de las relaciones amorosas, pero hablar en el mismo idioma no quiere decir que estén usando el mismo lenguaje para expresar sus sentimientos.  Cada individuo tiene una forma particular con la cual dice te amo, y de la misma manera espera que su pareja le exprese el amor de dicha forma.  La realidad es que la mayoría de las parejas no tienen ni idea cual es la forma en la que su compañero(a) le gusta recibir el mensaje del amor.  Esto conlleva a muchos malos entendidos y discusiones sin sentido.

Para poder entrar en materia pues la página es muy corta, quiero iniciar describiendo los diferentes tipos de lenguajes del amor, es decir, las formas más comunes con las cuales hombres y mujeres expresan sus sentimientos y necesitan que se los expresen para poder entender de forma adecuada. Los lenguajes del amor son 5 y son los siguientes:

1.- Las palabras: Este primer grupo de personas son aquellas que expresan su amor y cariño por medio de las palabras, son los que están atentos a dar un cumplido, una felicitación, un poema, una carta y constantemente le expresan a su pareja cuanto la quieren.  Del mismo modo necesitan escuchar de su compañero(a) las palabras mágicas para sentirse tranquilos. . . “te amo”.  Es un tipo de lenguaje frecuentemente usado por las mujeres, quienes se ven envueltas comúnmente con hombres que no les gusta usar las palabras para expresar su amor, lo que no significa que no las amen, simplemente que no están usando ese lenguaje para expresarlo. De ahí nacen muchos enojos cuando se les reprocha “es que no me quieres”, cuando realmente se debería decir “me gusta que me digas cuanto me quieres”.

2.- El contacto: Dichos personajes son los que se la viven buscando el contacto físico para expresar su afecto, por medio de abrazos, besos, caricias e incluso entre amigos varones con un buen empujón o puñetazo. Sentir el cuerpo de la otra persona les hace sentir queridos y del mismo modo hacer sentir su presencia con su cuerpo es la forma que usan para decir fuerte y claro “te amo”.   Este medio lo usan en su mayoría los hombres, los cuales recriminan con frecuencia a sus parejas diciéndoles “no me quieres por qué no me tocas”, cuando lo ideal sería que explicaran “cuando me tocas me siento muy querido”.

3.- Los regalos: Me refiero a aquellas personas que usan las cosas materiales para expresar su amor. Para ellos y ellas nunca va a ser demasiado caro o difícil de conseguir un objeto para poder expresar su magnitud de cariño y afecto.  Son personas que regalan relojes, celulares, ropa, perfumes y hasta zapatos, sin importar el costo o lo complicado de escoger, expresar su amor por medio del regalo ideal los hará sentir que dieron en el blanco.  A estas personas les puede ofender mucho cuando en días especiales no se les regala nada, sobre todo cuando se trata de su pareja sentimental que no expreso su amor por medio de un regalo.  Pueden ser llevados a cenar al mejor restaurante, tomar el mejor vino, pero al final de la velada estarán deseosos de ver el regalo esperado con el cual sentirán cuanto los aman.

4.- Los detalles: Romanticismo a la vista cuando estamos con alguien detallista.  Estas personas no buscarán gastar mucho dinero, sino harán los posible de sorprender a su pareja por medio de pequeños detalles.  Es el clásico caballero que llega con una flor cortada en camino a la casa de su amada, la entrega con una sonrisa que refleja su gran orgullo por haber expresado de forma fresca y espontanea su amor.  De igual manera aprecian mucho estos gestos de afecto de las personas cercanas, y de su pareja con mayor celo querrán que les demuestren el amor por medio de pequeños detalles, desde unas galletas hechas con cariño hasta una escultura fabricada con sus propias manos, la creatividad es parte indispensable de este lenguaje, acompañada de la sencillez que el amor derrama.

5.- El tiempo juntos: Singular forma de expresar el amor, personas a las cuales pasar tiempo a lado de su pareja los hace sentir queridos y extasiados, de igual forma para ellos/ellas cancelar una cita y pasar ese tiempo acompañando a su novio(a) es una expresión de amor grandísima.  Este grupo de amantes pueden llegar a parecer muy demandantes, pues a pesar de los regalos, poemas, detalles o caricias pueden llegar al final de día y decir “me siento lejos, te extraño”, no lo harán por fastidiar o por ser exageradamente exigentes, sino porque para ellos/ellas estar juntos en la cotidianidad del día a día es suficiente para sentirse amados.  Serán parejas que los demás puedan juzgar diciendo “pasan demasiado tiempo juntos, ¿no se aburren?”.

Cualquiera que este leyendo estas líneas se estará preguntando ¿Cuál es mi lenguaje del amor?  Seguramente tendrán uno que predomina y otros que le siguen con menor intensidad, es fenomenal que lo identifiques y que le puedas expresar a tu pareja con más detalle que sientes cuando te hablan con ese lenguaje.  Pero también es indispensable que te preguntes ¿Cuál lenguaje es el de mi pareja?  Si no tienes ni idea, es una excelente oportunidad para poder comentar el tema con esa pareja que tanto quieres, y por medio de estos pequeños consejos poder afinar su comunicación y de ahora en adelante expresar con el lenguaje adecuado el amor.

Dr. Esteban Braham (medicodelalma.wordpress.com)

Las estaciones del amor.

Aprovechando la ocasión de la fiesta del amor y de la amistad celebrada en mi país el pasado 14 de febrero, quisiera escribir algo más sobre las relaciones de pareja. Es innegable que la etapa del enamoramiento es la más taquillera para la mercadotecnia, cargada de mucha emoción y adrenalina la etapa de cortejar y seducir a esa persona que nos inquieta con solo la mirada, es increíble y casi adictiva. Sin embargo hoy quiero enfocarme a lo que viene después de un día de los enamorados exitoso. Hoy escribiré sobre las etapas por las que el amor tendrá que ir madurando y creciendo, pues todos sabemos que es imposible permanecer de forma perpetua y sostenida en el enamoramiento que huele a chicle y sabe a chocolate.

Me atrevo a afirmar sin temor a equivocarme que todas las parejas que inician una relación, están unidas por una serie de actividades o situaciones que les ofrecen mucha felicidad, los momentos divertidos cargados de risas son fundamentales para que el amor nazca. Seremos diferentes hombres y mujeres en nuestra idea del romanticismo, pero ambos géneros valoramos muchísimo pasar un momento divertido con nuestra pareja. Sin embargo al formalizar la relación y vivir juntos las cosas cambiarán y se iniciara un viaje de maduración en la relación. Así como la naturaleza tiene sus estaciones durante el año, igualmente las parejas vivirán algo similar.

La primavera es la estación que todos deseamos y esperamos con gusto. El clima es perfecto y el ambiente ideal para el amor. Del mismo modo cuando una pareja inicia su vida en común los elementos parecen estar alineados para continuar con la chispa del noviazgo. Al no haber tantas responsabilidades, las parejas continúan saliendo juntos, divirtiéndose, sorprendiéndose, su vida sexual es activa con mucho espacio para explorar y entregarse. Durante el noviazgo y los primeros años de matrimonio la mayoría de las actividades se hacen en pareja, ellas disfrutan viéndolos a ellos jugar algún deporte, no porque les interese el juego, solamente porque les gusta ver a su hombre, por otro lado ellos son capaces de entrar a infinidad de tiendas y hasta dar su opinión sobre moda, solo por el placer de pasar tiempo con su compañera. Continuar con las diversiones que tenían durante el noviazgo fortalecerá sus lazos emocionales y les ayudara a tener una vida intima más fuerte. Así como el romance es una clave para la intimidad sexual en el corazón de una mujer, la compañía en los hobbies y esparcimiento es una clave para el hombre.

La siguiente estación es el verano, la cual en la naturaleza se caracteriza por dar frutos de todo lo que se cultivo durante la primavera. En el matrimonio de igual forma se manifestará con los resultados de haber tenido un amor tan intenso durante la primavera. En esta etapa pueden llegar los bebes, conseguir una casa propia, consolidarse en el trabajo, y llenarse de actividades para poder sostener el resultado de tanta vida. A pesar de ser el ideal de cualquier pareja, muchos terminan por salir corriendo al sentirse abrumados de tanta responsabilidad, con la idea de conseguir a alguien más con quien continuar en la primavera. Sin embargo las parejas que afrontan con valentía el verano sin duda encontraran lo hermoso dentro del clima caluroso y los múltiples retos. En esta estación el principal reto como pareja es encontrar tiempo para continuar disfrutándose y divirtiéndose juntos, es complicado hacerlos teniendo tanta ropa por lavar, deudas que solventar e hijos que cuidar, pero es importantísimo que se encuentre ese espacio para seguir cultivando su relación, ya que ustedes son el pilar sobre los que están sostenidos todo lo que han construido, y si los pilares no están alineados y fuertemente comprometidos a cargar el peso y compartirlo, el derrumbe podría dejar estragos catastróficos. Ustedes tienen en sus manos el resultado de su amor, cuidarlo y hacerlo crecer ahora es tarea de ambos. Durante esta etapa que durara hasta que los hijos dejen la casa, es vital que se vuelvan a crear actividades con las cuales se diviertan en familia y en pareja, no dejar nunca de fomentar la vida intima y tener claro que por más complicada que se sienta esta etapa siempre habrá bendiciones para los que fueron perseverantes y valientes.

Durante el otoño de la relación existirán muchos cambios imposibles de pasar por alto, físicamente la salud y la belleza ya no es la misma, económicamente se encontrarán estables pero probablemente sin haber alcanzado los sueños de éxito y fortuna de la juventud, la casa de haber estado llena de ruido, risas y movimiento, de pronto se mantiene en silencio y se da cuenta que frente a usted está su pareja, a quien por la vertiginosa velocidad del verano probablemente no conozca del todo bien. Es momento de disfrutar de estos cambios y redefinir las maneras de divertirse en pareja, explorar nuevas actividades o invitar a participar en la actividad que durante años ha realizado solo(a). En esta etapa muchas parejas viajan, ayudan en pareja a los necesitados, profundizan en sus creencias religiosas, recuperan los hábitos para disfrutar juntos como ir a bailar, salir de campamento, leer juntos o salir por un café. Cada pareja es distinta y es en esta etapa donde volverán a tener tiempo de sobra para ser cómplices de travesuras muy distintas a las cometidas en la primavera.

Por último llegará el invierno a la relación, que al igual que en la naturaleza se observará un ambiente tranquilo y pacífico. Las parejas en el invierno de la vida compartirán alegrías de haber visto una vida en común, dar frutos y ver a la familia crecer y multiplicarse. Lo económico dejará de ser la principal preocupación y la salud será el reto por afrontar. En pareja vivir hasta el invierno sin duda será reflejo de una trayectoria llena de esfuerzo, momentos difíciles y por supuesto un millón de alegrías e historias que contar, historia que en lo frio de la noche de invierno podremos recordar abrazando nuevamente a nuestro(a) compañero(a) de viaje una noche más, respirar su aire, sentir su calor, vibrar en vida hasta que la vida misma nos reclame de vuelta y terminemos nuestro viaje de la mano del amor verdadero.

Dr. Esteban Braham (medicodelalma.wordpress.com)

La conspiración del silencio.

La creciente pandemia de las adicciones está permeando a todos los niveles de la sociedad, a todos los países y a todas las edades.  Vivir cerca de un adicto o más bien sobrevivir cerca de un adicto es un acto complicado que muchas personas y familias enteras tienen que hacer todos los días.  Sin embargo, se ofrece poca información sobre la importancia de la familia en relación con la evolución de la adicción.

Los familiares de las personas adictas viven en un estrés constante, confundidos sobre cuáles son las decisiones correctas para llevar a cabo, pues para empezar en el fondo sienten una gran tristeza, decepción e incluso vergüenza al saber que un ser querido es adicto. Estos sentimientos llevan a los miembros de la familia a mirar hacia otro lado, tratando de evadir la realidad, compensando su culpa con pensamientos como “no esta tan mal” o “ya es un adulto, sabe lo que hace” o “déjalo tocar fondo”.

La realidad es que el adicto es el que menos se entera de que tan grave es su situación, las drogas le han secuestrado su voluntad y su negación es tan grande que es casi imposible que acepte que tiene un problema.  Las drogas generan placer, y para el cerebro el placer es sinónimo de equilibrio y bienestar, es por esto que el drogadicto no se percata de su real situación.  Aquí es cuando las familias tienen que romper el silencio y aceptar la dolorosa realidad “mi ser querido es un adicto”.  Los primeros en romper la negación tienen que ser las personas cercanas, hablarlo abiertamente y pedir ayuda, sin miedo al rechazo, al estigma o a las amenazas del mismo adicto, el cual con frecuencia usará excelentes discursos para convencer que no es necesario ayudarlo.  Abogan con frecuencia a su uso de la libertad, minimizan el problema, amenazan con hacerse daño-huir o incluso culpan a los demás sobre su adicción. Todas estas son estrategias para rechazar cualquier tipo de ayuda.

Entendamos claramente que si la familia no acepta la realidad y permanece en una actitud pasiva, esperando que el adicto entienda, también están fomentando el problema, se convierten en cómplices, en co-adictos. Muchas veces la familia incluso perpetúa el consumo al brindarles comodidades y facilidades para continuar en esa vida, como por ejemplo: darles dinero, lavarles la ropa, cocinarles, prestarles carro, así como aceptar robos, mentiras y engaños.

Comprendo que es muy difícil aceptar y cansado soportar los pasos que siguen después de tomar la decisión de intervenir.  Por esta razón las familias prefieren caer en la conspiración del silencio, esperando de manera infantil que algo “mágico” suceda.  La terrible idea de “tocar fondo” en ocasiones lleva el apellido de “muerte”, por lo que NO se pueden esperar a que toque fondo, es decir que tenga una consecuencia desagradable por el consumo de la droga,  además esta técnica no es infalible de curación, resulta en ocasiones demasiado peligrosa.

Lo que la familia tiene que hacer después de haber aceptado la realidad, es romper el silencio, juntarse todos los que estén de acuerdo y citar al paciente para expresarles todo lo que les hace sentir su adicción, enfatizando el gran amor que se tiene por él o ella y el deseo de ayudarle, esto creara un fondo falso para empezar el cambio.

Esta intervención puede no resultar bien a la primera, llegando incluso a la cólera del paciente, pues al ver amenazada su “cómoda adicción”, realizará esfuerzos frenéticos para evitar perder el “equilibrio”, incluso puede llegar a hacerse daño para revertir el primer esfuerzo de intervención.  El grupo de interventores tiene que mantenerse firme en el primer encuentro y retirarse antes de llegar al colapso, pero permanecer firmes cuando el paciente busque nuevamente regresar al patrón de indiferencia. Buscará por lo general al familiar más débil, por lo que este familiar tiene que permanecer firme con la misma respuesta que todos los demás le darían: “Esta adicción nos está matando a todos, te queremos ayudar porque te queremos”. Romper el silencio, suspender las comodidades y la distancia harán que el adicto empiece a crear consciencia, tomando la decisión entre la adicción y la salud, que por fin se deje ayudar. Ayuda que en el fondo estaba pidiendo a gritos desde hace mucho.

Al invitar a la intervención, es importante aclarar que la palabra intervenir significa insertarnos en la situación, volvernos participes, objetos de cambio, usar esta palabra no tiene espacio para la indiferencia, el silencio y la negación.  Significa aceptar estar dispuesto a salvarle la vida a nuestro ser querido, y cuando se trata de vida o muerte no se puede perder el tiempo con indecisiones.  Comprendamos que iniciar un proceso de recuperación, al principio es fuerte y turbulento, después será un camino extenso y lleno de dificultades, largo como la vida misma en ocasiones, pero cuando se trata de la posibilidad de regresar a la vida a alguien, que reconquiste su voluntad y recupere su verdadera libertad estoy convencido que valdrá la pena cualquier esfuerzo.

Dr. Esteban Braham

Parejas que aman, sanan y crecen.

Con mucha frecuencia llegan al consultorio parejas buscando ayuda para salvar sus matrimonios.  Las encuentro en su mayoría agotadas por las desilusiones diarias, lastimadas por las promesas rotas y frustradas por las necesidades insatisfechas.  Este conjunto de emociones dolorosas son todo un reto para cualquier profesional de la salud mental, por lo que en este articulo abordare dicho tema para ofrecer algunas alternativas.

En mi experiencia y en la de algunos textos que he leído sobre el tema describen como génesis de las dificultades de pareja lo que se denomina como: La Gran Decepción.  Es decir, que todos los que decidimos iniciar una vida en pareja, con ceremonia o sin ella, tenemos un gran número de expectativas conscientes e inconscientes que esperamos que nuestra pareja cumpla a la perfección.  Es por eso que los primeros meses o años la relación parece ideal, ya que ambos se estarán esforzando por cumplir el sueño idílico, usando sus mejores mascaras y disfraces, que con el paso del tiempo se desgastarán y llegarán a darse cuenta que el príncipe azul no es nada más que un sapo con corona.

Justo esta idealización de la persona amada ocasiona una gran frustración, que en muchas ocasiones termina por romper la relación por la creencia “No era como yo creía”.  Ésta situación es una parte normal en la evolución de cualquier pareja, no por eso se tiene que terminar la relación, es sencillamente un proceso de maduración de la misma, están aprendiendo a verse con una mirada más transparente, sincera y sin apariencias.

La siguiente etapa en aparecer se le conoce como: Lucha de poder. Convivencia frenética destinada a tratar de cambiar a la persona amada, y por supuesto negarse a cambiar lo que nos están pidiendo que cambiemos.  Esta etapa genera los peores conflictos, con los cuales los matrimonios se ven fuertemente amenazados. Se hieren sentimientos y frecuentemente se observan episodios de venganza para forzar la empatía perdida.  Sobra decir que muchos matrimonios no logran superar esta etapa, con pensamientos como “El amor se ha acabado”.

Realmente el amor no es un objeto indestructible, es más bien una entidad viva que se debe cuidar y alimentar.  Neurobiológicamente hablando el amor está mediado por la oxitocina, que se necesita liberar con frecuencia para mantener la estrecha relación con el ser amado. Es clásico que cuando las parejas están enojadas lo primero que se disminuye es la cantidad de encuentros amorosos que se dedican, esta decisión solo empeorará las cosas.

Las barreras de dormitorio verdaderamente enfrían la relación, ocultan los sentimientos sinceros, crece el rencor, disminuye la empatía y la comunicación se ve sumamente afectada. Por tal motivo la fuerte creencia perfeccionista que dice “El sexo tiene que darse cuando no haya ninguna diferencia por arreglar y de forma espontanea/apasionada” es muy complicada de llevar a cabo, ya que justo cuando estamos enojados el amor no fluye.  Por el contrario, cuando dejamos a un lado el enojo y le dedicamos tiempo y esfuerzo en crear el amor sexual, celebrando en pareja el aspecto físico del matrimonio, logramos aumentar los niveles de oxitocina, por lo que la empatía y comunicación serán mucho mejores después de haber hecho el amor.  Unidos en cuerpo y mente podremos sin duda hablar y resolver mucho mejor cualquier diferencia que se hubiera tenido.

Otro aspecto importante para liberar de las expectativas patológicas en el matrimonio es el perdón.  No me refiero a dejar de lado la oportunidad de crecimiento que un problema ofrece, como lo sería solo perdonar sin sentirlo, más bien me refiero a buscar el dialogo con nuestra pareja cuando ya le perdonamos por adelantado; de esta manera se logra exponer de forma tranquila y precisa el objeto a mejorar.  En cambio cuando se está enojado sin haber perdonado, es probable que se use la tortura emocional para tratar de hacer “entender” a la pareja que más le vale que no se vuelva a repetir.  Realmente eso no es necesario, mientras exista el amor basta con explicar que tal o cual acción nos hirió y que se puede corregir para la próxima ocasión, sin olvidar ofrecer una alternativa para mejorar.

Bajar las expectativas significa aceptar con amor las características únicas y especiales de nuestra pareja, adaptarnos a ellas reconociendo que muchas de estas son las que nos enamoraron en un principio.  Liberarnos de las ideas de perfección, tirar a la basura los modelos propuestos por los medios de comunicación y vivir en la imperfección nos ofrece la excitante aventura de conocernos cada vez mejor, apreciarlo(a) por quién es y por lo que hace, no por lo que queremos que haga y sea.  El amor de pareja crece en la aceptación, es flexible, comprensivo y cambiante.  Tiene la hermosa capacidad de la metamorfosis, está vivo, respira y palpita, necesita cuidados y alimento, pero sobre todo ocupa que se le reconozca como una función biológica a la que todos somos capaces de acceder.

Dr. Esteban Braham (medicodelalma.wordpress.com)

La dimisión de ser padres.

En el mundo posmoderno en el que vivimos, cada día el ritmo acelerado nos lleva a vivir principalmente enfocados en las cosas y situaciones externas.  Dejar de lado el mundo interior, evitar las actividades que nos ayudan a hacer insight y abandonarnos a los espectáculos huecos que los medios nos proponen, ocasiona paulatinamente una desnutrición emocional que ha permeado a toda la sociedad.

Uno de los momentos que más se ha afectado con este fenómeno posmoderno es la gestación.  Es durante el embarazo cuando se abre una oportunidad de cambio para la madre, ya que desde que inicia hasta que termina se crea una ventana psíquica, en la cual  es capaz de resolver situaciones de su inconsciente.  Es durante este periodo cuando la mente es más fértil para el cambio, justo cuando una vida crece dentro de ella, es la transformación milagrosa en la que madre e hijo se preparan para evolucionar y renacer.

Por desgracia en la actualidad no se considera el embarazo como una oportunidad, ni mucho menos al incremento de sensibilidad como un beneficio.  Por el contrario se cataloga a las mujeres grávidas como “inestables”.  Se les convence de abandonar la oportunidad de interiorizar, ofreciéndoles una imagen de la madre embarazada sin poder de decisión. Hermosas imágenes se nos muestran, usándolas solo como campañas publicitarias, pero en ningún momento estos anuncios invitan a que la madre tome consciencia del momento tan poderoso que está viviendo, que reflexione, que crezca y se desarrolle junto con su bebe.

No es sorpresa que cuando es hora de finalizar el embarazo, la mujer actual opte por no estar presente ni en cuerpo, ni en mente.  Se busca cada vez con mayor frecuencia evadir el momento más glorioso, usando mecanismos artificiales para disociar a la madre y extraer al “producto”.

Esta moda esta estropeando el momento sublime en que la madre se empodera para tomar responsabilidad sobre su cuerpo, sobre la vida de su bebe, donde abre el portal vida – muerte – vida y con una expansión de luz se convierte en portadora de la creación.  En ese momento ella está presente, decidiendo darse con todo su ser.  Entrega pura y sincera que demuestra el amor de una madre por su bebe, que desde ese día en adelante será ella pieza clave en el desarrollo y vida del nuevo habitante.  Gracias a este proceso la madre toma consciencia de su gran papel, vibra en amor para el mundo entero, y está lista para llevar con responsabilidad empática la crianza de su hijo.

Por el contrario, vivir el embarazo sin consciencia y finalizarlo por la vía rápida posmoderna, ocasiona una distancia emocional que afecta en la toma de la responsabilidad necesaria, colisionando a la lactancia como daño colateral.  Una madre que no se siente capaz de entregarse a su hijo, le costará mucho trabajo lograr una lactancia exitosa.  Además que las imágenes de lactancia están demasiado edulcoradas a mi gusto, pues no reflejan en su mayoría la entrega que se necesita, no explica el tiempo requerido y mucho menos que es un proceso de interiorización, en donde la madre debe de estar sola con su bebe y con su pareja, para poder crear el dialogo neuroquímico que definirá la relación futura de toda la familia.

Si la gestación, el parto y la lactancia se viven de la manera sugerida por los medio, seguiremos viendo padres que no se sienten capaces de criar a sus hijos, padres que no saben leer los gestos para descifrar sus necesidades básicas, llegando incluso a extremos aberrantes como hablarle a la cuidadora para preguntarle qué significa tal o cual cosa que su bebe está haciendo.  Distancias emocionales que se convierten en abismos infranqueables, con el paso de los años los conflictos de conducta aparecerán y una vez más los padres buscarán a alguien externo para que les ayude con la situación. Escuelas, maestros, terapeutas y psiquiatras con mayor frecuencia aceptamos la responsabilidad (pagada) de guiar a niños y adolescentes, darles soporte, tiempo y consejo en la ausencia de los padres.

No se trata de señalar a los padres, ni mucho menos de generar culpas, más bien de reflexionar, de ver hacia dentro, escuchar el vacio, sentir el hambre emocional que el descuido de vivir hacia afuera ha ocasionado.  Es momento de poner un alto a esta dimisión de ser padres, tomar la responsabilidad de nuestras propias vidas, alimentar nuestras almas con actividades valiosas y jugosas, cuidar nuestros cuerpos, dejar de caer en los entretenimientos que la posmodernidad nos ofrece como placebo. Es momento de vivir los embarazos con consciencia, parir con poder y amamantar con amor, para así crear familias unidas, funcionales y empáticas.    Sobre todo es momento de cambiar el rumbo de la sociedad y poner a la posmodernidad en los libros de historia, crear esta nueva era que ya se aclama. ¡Empecemos a vivir la era de la esperanza!

Dr. Esteban Braham (medicodelalma.wordpress.com)

Los berrinches según el DSM-V

Antes de entrar en materia quiero explicar al público que el DSM-V (de las siglas Manual Diagnostico Estadístico) es una revisión de las investigaciones de los últimos 10 años, discutidas por un gran grupo de expertos en salud mental, para después de años de consenso, lograr depurar los criterios diagnósticos con los que miles de psiquiatras vamos a ayudar a la sociedad. En pocas palabras, detrás de este libro hay muchísimo trabajo de investigación. . . ¡NO ES UNA OCURRENCIA DE LAS EMPRESAS FARMACEUTICAS!

Hace unos meses se incendiaron las redes cuando se publicó la noticia “El nuevo Manual de diagnóstico de trastornos mentales, al famoso DSM-V, catalogaría a los berrinches como enfermedad mental”. Me dedique a investigar la fuente y mi sorpresa fue que estaba basado en un chisme sin fundamentos, ya que el DSM-V todavía no salía a la luz. De ahí en adelante dedique varias horas en tratar de desmontar el chisme; sin éxito, frustrado y cansado, decidí esperar a que estuviera publicado para explicar detalladamente el criterio del DSM-V sobre los “berrinches”.

Trastorno de Desregulación destructiva del estado de ánimo es el nombre del padecimiento que se refiere a los berrinches, pero no cualquier berrinchito matutino. Para empezar está en el apartado de Trastornos Depresivos, por lo que podemos decir que se trata de un tipo de depresión. Recordemos que en los menores la depresión no se manifiesta de la misma forma que en los adultos, lo que en el pasado llevo a muchos errores diagnósticos en los niños y adolescentes con depresión, los cuales mostraban principalmente síntomas relacionados con la impulsividad, irritabilidad, desobediencia y agresividad. Este nuevo diagnostico esta creado para evitar que se siga sobre-diagnosticando el TDAH, el trastorno Bipolar en Niños y el trastorno negativista desafiante.

A continuación describiré de manera sencilla los criterios diagnósticos principales del Trastorno de Desregulación destructiva del estado de ánimo:

A.- Episodios de Cólera graves y recurrentes que se manifiestan verbalmente y/o con el comportamiento, cuya intensidad o duración son desproporcionadas a la situación o provocación.

B.- Los episodios de cólera no concuerdan con el grado de desarrollo del menor.

C.- Los episodios de cólera se producen (en promedio) tres veces por semana.

D.- El estado de ánimo entre los episodios es persistentemente irritable o irascible la mayor parte del día, casi toda la semana y es observable por otras personas (maestros, padres y amigos).

E.- Los criterios A al D han estado presentes durante al menos 12 o más meses. Durante este tiempo no ha tenido un periodo de 3 meses o más sin cumplir los criterios A-D.

F.- Los criterios A y D se observan en al menos dos contextos distintos (casa, escuela, lugares de recreación).

G.- Antes de los 6 años NO SE PUEDE DIAGNOSTICAR, ni después de los 18 años.

H.- Por la historia clínica y/o la observación los criterios A-E inician antes de los 10 años.

Leyendo los criterios con calma nos damos cuenta que no están hablando de los berrinches propios del desarrollo de todos los niños, es decir de los 2 a los 5 años de edad, justo cuando el menor está aprendiendo a expresar sus emociones. Tampoco está describiendo cualquier tipo de enojo normal que puede ocurrir en todas las familias, sino de una explosión de ira incontenible, desproporcionada y recurrente durante al menos un año. La sintomatología descrita no tiene que ser consecuencia de otros trastornos como Autismo, bipolaridad, retraso mental, estrés postraumático, angustia de separación y esquizofrenia.

Las situaciones que rodean el desarrollo del pequeño, el ambiente en el cual está creciendo y la seguridad que recibe de sus padres pueden estar comprometidas, haciendo crecer en el menor sentimientos de incertidumbre y miedo. En muchas ocasiones hay maltrato físico y/o verbal contra el niño, con grados considerables de negligencia emocional y/o material por parte de los cuidadores primarios. Todo lo anterior condiciona a este individuo a mantenerse en un estado de alerta y defensa constante, pero de fondo los sentimientos de tristeza e inseguridad son los que reinan.

Estas líneas han sido escritas con el propósito de alertar a los lectores sobre este trastorno que por desgracia es cada vez más frecuente, motivo por el cual ahora está considerado en el DSM-V. También está dedicado para aquellas personas que les gusta creer todo lo que leen en internet, sin revisar las fuentes, para esos que creen que la psiquiatría es una invención de las farmacéuticas y para las personas que no logran comprender que la conducta humana esta orquestada por el cerebro, rey de los órganos, del cual los psiquiatras estamos profundamente versados y admirados. No son inventos nuestros, es ciencia que demuestra cada vez con mayor precisión que la mente es algo tangible, y no por eso deja de ser asombrosa.

Psiquiatra Esteban Braham

El Adonis posmoderno.

Ser hombre en apariencia es fácil, pero en realidad cada día es más complicado.  Con anterioridad ya he hablado sobre el papel de ser padre y sobre las nuevas masculinidades, pero el día de hoy quiero tocar un tema poco sonado pero que se está haciendo constante en el diario vivir.  Hoy voy a hablar sobre la imagen corporal del hombre en la posmodernidad.

La percepción de la imagen corporal es un constructo que se desarrolla conforme vamos creciendo.  Así que desde que nacemos hasta que llegamos a la edad adulta vamos formando paulatinamente nuestra percepción cognitiva y emocional sobre nuestro cuerpo.  La identificación con papá o con mamá según sea el caso, es muy necesaria para poder asociar el cuerpo con el rol de cada género, sin embargo existen otros factores que pueden jugar un papel fundamental en la formación de esta imagen, tal es el caso de la influencia de la cultura y de la sociedad.

Antes los galanes de las series, artistas e incluso los superhéroes tenían cuerpos normales, cuando mucho atléticos. En las revistas, películas y comerciales de ropa interior los cuerpos masculinos eran reales.  Desde hace 10 años hemos sido testigos de un fenómeno en los medios de comunicación, ha habido una transformación de la imagen corporal masculina. Ahora las imágenes están fabricadas para mostrar cuerpos musculosos, aunque sean resultado de horas inimaginables de gimnasio, dietas rigurosas o fotoshop, las imágenes entran a nuestra mente para sembrar un modelo “ideal” de cuerpo, nos dicen que por añadidura se obtendrá éxito en el amor, en el trabajo y en la socialización, o por lo menos eso es lo que muestran a diario los medios de comunicación.

Este fenómeno mercadológico ha permeado hasta afectar la percepción de la imagen corporal de los más jóvenes, quienes junto con una autoestima baja, familia desintegrada y necesidad de aceptación, llegan a formar una compulsión por obtener un cuerpo musculoso.  A este trastorno se le conoce como Vigorexia o como complejo de Adonis.    Las personas con este síndrome muestran una obsesión por obtener el cuerpo “perfecto”.  También se le ha descrito como dismorfia muscular, ya que los que la padecen presentan una preocupación constante y excesiva por el tamaño de sus músculos. Esta idea los lleva a generar emociones de ansiedad y miedo al rechazo, que ocasionarán una serie de conductas compulsivas para calmar la tormenta de pensamientos y emociones.  Estas personas no se sienten conformes con su cuerpo, a pesar de tener una complexión atlética o más fuerte que los demás,  insistirán que están delgados y débiles.  La distorsión de la imagen corporal puede llegar a afectar su socialización, trabajo y familia.

Dedicarán gran cantidad de horas al día para lograr el inalcanzable objetivo, incluso se someterán a dietas peligrosas, o aplicación de esteroides para favorecer el aumento muscular; evitarán las advertencias de posibles riesgos a su salud física, las cuales pueden ir desde acné, intoxicaciones leves, problemas cardiovasculares, insuficiencia renal crónica o hasta la muerte.

Las señales de alarma para poder detectar a tiempo este trastorno son:

1.- Levantamiento de pesas y ejercicio compulsivo.

2.- Insatisfacción constante por su imagen corporal.

3.- Trastornos de la alimentación (Anorexia/Bulimia).

4.- Abuso de esteroides.

Este trastorno es muy complicado de detectar en etapas tempranas, pues la sociedad de consumo en la que nos encontramos, gratifica a estas personas, reforzándoles la idea patológica de alcanzar el cuerpo perfecto.  Las marcas y agencias publicitarias sin ética publicitan cuerpos falsos, maquillados e intervenidos, haciéndole creer a los jóvenes que ese es el camino del éxito, ya que enlazan las imágenes con emociones como la felicidad y el placer. Como adultos podemos ver esas imágenes y tratar de contrarrestarlas, pero los más pequeños están creciendo en este concepto de “normalidad física”.

Como cada semana mi intención es informar pero me gusta siempre dejar un panorama positivo y alentador.  En el caso de la imagen corporal estoy convencido que la mejor manera de forjar en los niños una percepción sana de su cuerpo, es por medio de la identificación con el padre.  Una infancia cercana a papá, llena de halagos, cariños y palabras que hagan sentir al menor orgulloso de ser un hombre, sin la necesidad de tener un cuerpo perfecto para serlo.  Educar los valores como el respeto, la caballerosidad, la generosidad, el valor, la asertividad y la responsabilidad como ejes fundamentales que definan a la siguiente generación de hombres, una generación de hombres seguros de sí mismos, sin la necesidad de aparentar, sin la necesidad de oprimir; sencillos, fuertes, humildes y en contacto con sus emociones para crear una sociedad más sana y pacífica en el futuro.

Dr. Esteban Braham (medicodelalma.wordpress.com)